Si yo fuera un pez...

Cuando estuviese en la cola pensaría en cosas como el chiste ese que dice:

"Estos son unos tíos que están haciendo una huelga y están gritando: "Queremos pan y trabajo, queremos pan y trabajo", y de repente, un listillo que pasaba por ahí se une a la manifestación y empieza a gritar: "Queremos pan y trabajo, queremos pan y trabajo", y un empresario bondadoso que lo ve gritar con tanto entusiasmo, se acerca a él y le dice: "Mira, si te interesa puedo ofrecerte un trabajo en mi empresa", y le contesta el listillo: "No, hombre no, si yo lo que quiero es pan!!!""
Ver las cosas de la vida desde el punto de vista de un pez es muy sencillo. En el caso de esperar en esa cola, hay que pensar lo siguiente:

Vale, ahora no tengo trabajo, no tengo dinero, pero tampoco tengo que aguantar a un jefe que me humilla durante años, que hace que el estrés te produzca mil efectos secundarios: hombros cargados, frustración, lloreras, taquicardias,....
He estado trabajando durante 11 años y hasta mi último trabajo no me había sentido tan poca cosa como en el último, entonces ¿por qué llorar? ¿Realmente me compensaba aguantar eso por un sueldo digno? Creo que no, porque la dignidad de verdad debía haber sido la mía y haberles puesto en su sitio en cada insulto, en cada chillido, en cada humillación... No me merecía la pena lo sé, y sé que seguro que muchos, si no la mayoría, habéis pasado por lo mismo.
En estos momentos de crisis, tanto económicos como mentales, (puesto que estoy acostumbrada a trabajar y me subo por las paredes, y chicos, eso afecta), me refugio en mi madre. A los 27 años necesito más que nunca el estar con ella. Sentirla a mi lado y besarla muy fuerte. Aunque parezca mentira, eso me da seguridad, me hace estar un momento tranquila